5 mitos falsos sobre nutrición

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MITO 1: TODAS LAS CALORÍAS SON IGUALES

Existe una frase que dice “calorías dentro, calorías fuera”. Esta frase viene a decir que si quieres perder peso, tienes que quemar más calorías de las que ingieres. Aunque esto puede ser verdad, esa frase no cuenta la historia entera. Los alimentos que comemos contienen diferentes tipos de micronutrientes que pasan por nuestro organismo a través de diferentes vías metabólicas.
En otras palabras, dependiendo de los micronutrientes que contengan los alimentos, lo que comemos se digiere por nuestro organismo de una manera o de otra y puede afectarnos de muchas formas. Algunos alimentos pueden acelerar nuestro metabolismo, mientras otros trabajan para ralentizarlo. Algunas comidas aumentan el aptetito y otras

  •   Cedric Thornton Jersey
  • lo reducen.
    Si nuestro cuerpo recibe los nutrientes y el

  •   Byron Jones Jersey
  • combustible que necesitan, nuestro sistema digestivo funcionará adecuadamente y quemará o almacenará las grasas apropiadamente. Además, tendremos menos hambre y antojos, previniéndonos de comer más de la cuenta o de ganar peso en exceso.
    Resumiendo: aunque tengas que quemar más calorías de las que has ingerido para perder peso, si tomas alimentos frescos y sin procesar, puedes dejar de contar calorías y fiarte de tu cuerpo.

    MITO 2: COMER GRASAS ENGORDA
    A pesar de la creencia común, la grasa que comes no está directamente relacionada con lo que engordas. Los usuarios finales de lo que comemos son nuestras células. Nuestros cuerpos están diseñados para almacenar grasa de la comida y alimentar a nuestras células con dicha grasa, que se convierte en combustible para nuestro organismo. Nuestras células necesitan grasa para funcionar. Si comemos los alimentos adecuados, este proceso será relativamente fácil.
    Aún así, si comes demasiados carbohidratos y azúcar, tu cuerpo produce insulina que bajará tus niveles de azúcar, alimentando a esas mismas células con azúcar en vez de grasas. El problema de esto es que nuestros cuerpos no están diseñados para almancenar un exceso de azúcar. Nuestro organismo convierte ese azúcar en grasas para poder almacenarla. Entonces, la insulina hace su trabajo para almacenar ese exceso de grasa que se ha creado.
    Para la gente sana, una vez que la insulina ha bajado los niveles de azúcar, la grasa se envía a las células para ser utilizadas como combustible y el proceso vuelve a la normalidad. De todas formas, con el tiempo, si sigues tomando azúcares procesadas y carbohidratos, tus células se harán resistentes a los efectos de